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Dylan Thomas

(Swansea, Gales, UK 1914-1953 Nueva York, USA)

UN TIEMPO HUBO


¿Hubo un tiempo
en que los danzarines con sus violines
en los circos de niños olvidaban sus penas?
Un tiempo hubo en que podían llorar sobre los libros
pero el tiempo asentó su gusano en las huellas.
Ellos no están a salvo bajo el arco del cielo.
Lo más seguro en esta vida es lo que nunca se conoce;
bajo los signos del espacio ellos, los que no tienen brazos
tienen manos limpísimas y así como el fantasma sin corazón
es el único ileso, así el ciego es quien ve mejor.


ME HICE CAMARADA DEL SUEÑO

Me hice cantarada del sueño que besaba mi mente,
dejé caer la lágrima del tiempo; el ojo del durmiente
que se abría a la luz, giró hacia mí como una luna.
Así, con talones alados, volé a lo largo de mi cuerpo
y caí sobre el sueño y sobre el cielo en alto.
Escapé de la tierra y me trepé desnudo por la atmósfera,
llegué a un segundo suelo lejos de las estrellas;
y allí los dos lloramos, yo y otro ser fantasmal,
con ojos maternales sobre la cima de los árboles:
escapé de ese suelo, ágil como una pluma.
«El globo de mis padres llama en su eje y canta»
«Este lugar que andamos era también la tierra de tus padres»
«Pero esto que pisamos soporta las cuadrillas angélicas,
dulces son sus paternos rostros en las alas»
«Son sólo hombres que sueñan. Si tú soplas se esfuman».
Se esfumó así mi espectro compañero de maternales ojos,
mientras, flotando entre los ángeles yo me hallaba perdido
en la costa de nubes, entre las sombras parlantes de las tumbas;
impulsé hacia sus lechos a los hermanos soñadores
donde ellos aún duermen sin conocer a su fantasma.
Entonces, la materia de ese aire viviente
una voz dejó oír, y, trepando a las palabras,
deletreé mi visión con mano y pelo,
qué ligero el dormir sobre los suelos de esta estrella
qué profundo el velar en estas nubes como mundos.
Allí crece hacia el sol la escala de las horas
cada peldaño es pérdida, o amor hasta el final,
la sangre humana hostiga estos lerdos avances.
Un hombre, viejo y loco se trepa todavía a su fantasma
y es el fantasma de mis padres que trepa por la lluvia.


AQUÍ EN ESTA PRIMAVERA

Aquí en esta primavera, flotan estrellas en el vacío;
aquí en este invierno ornamental
se abaten las atmósferas desnudas;
este verano entierra a un pájaro de primavera.
Los símbolos se eligen desde la lenta ronda de los años
por las costas de cuatro estaciones,
los fuegos de tres estaciones y los cantos de cuatro pájaros
son los maestros del otoño.
Del verano, tendría yo que relatar los árboles, la oruga
apenas relatar las tormentas del invierno
o el funeral del sol;
aprendería del cucú la primavera
y la babosa me enseñaría la destrucción.
Una oruga contaría el verano mejor que los relojes,
la babosa es un calendario vivo de los días;
¿qué me contaría si un insecto sin tiempo
dijera que el mundo se consume?

Traducción por Elizabeth Azcona Cranwell

©2020-2024 por Manos Ineptas.

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