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Alberto Toni
(Roma, ITA, 1954 - 2019)
de El dolor (Samuele Editore 2016)
Aclara, ¿ves? Hubiéramos estado siempre allí,
en la línea del horizonte, las caras no tensas,
siempre, en un tiempo eterno y bello, no
tendríamos frío. Pero abajo de la caverna,
aunque al amparo, la luz filtra a duras penas,
caras raras,
finísimos granitos, rayas de tierra. Sabes para mí
cuando aparece y no parece, cuando tiene:
todo, es un decir,
quería ser, quería decir, comer, perder
un poco de ego.
Vuelve el agua, el origen, pero no la toco. Me
parece como ese día perdido, todas las imágenes
en una sola y
el alba lejana, más lejana en los juegos, en el despertar.
*
Mil novecientos cincuenta y cuatro. ¿Pero era de verdad
instante?
Lanzaba el polvo en el vacío. Instante, si ya no fuera
en el semblante, líneas de hojas, más abajo la raíz.
*
¿Qué trasluce en la oscuridad a ojos abiertos?
Baja más abajo en el derrumbe, una tempestad
de arena y calor, claraboya para los ojos
y el corazón, el asta de guerra. Guerra de naturaleza,
de tierra y limbo, piedad para los desoídos,
a un paso apenas, casas y letreros, calles
y objetos, zapatos, camisetas, madera, piedra.
*
Tiempo de madre antigua si en el rostro
ahora límpido transpira el aire de juventud,
deja, respira lejos el tiempo del origen.
Los ojos cerrados y el brazo suave. Luego
cuando sopla el viento del dolor, para todos nosotros,
para todos los derrumbes y los estragos que no entendemos.
*
No el tiempo, sino los tiempos: los
de los retratos y de los cielos móviles,
ángeles doblados hacia abajo,
hilas, marañas, antiguos
turbamientos. Hasta aquí, hasta donde
esparcida la vida acepta las lenguas
y las razones, el destino y la ofensa,
el largo camino, los internos, los
fuegos de las estrellas, el peligro
que sube de noche, las paredes y
las sombras, la triste tenaza, el
largo ocaso del ojo.
*
Tómalo el movimiento, abrázalo,
en la sombra, bajo el sol frío
de diciembre, que no escape
o retome el camino al alba
de las mutaciones, calles, asfalto,
frenazos repentinos y arranques,
tus tiernos paños,
las madres, los padres
como si fuera ayer.
Y no importa si
entre niebla y pasaje
aquí se gasta más.
Traducido por Antonio Nazzaro
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