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Rodolfo Dada

(San José 1952, CR)


El bote de Alejandro


I

Sobre la mesa una cuchara triste,
una ma1anga hervida,
la infancia nadando en un diluvio,
una esposa sentada en la fotografía
de un tiempo quebrado como un vaso.
El viejo se levanta, se calza la camisa,
abre el plástico negro que separa el cuarto
de una sala repleta de árboles y ríos.
Una leve llovizna sacude los plumones
y canta desde un árbol.

II
El bote de Alejandro es un enredo
de niños y tucanes,
en su madera crecen una bromelia azul,
un tabacón de hojas anchísimas,
orquídeas con las flores volcadas,
mochilas de musgos y cuadernos.

Navega con una herida abierta en un costado
cicatrizada por el canto y la brea.
En su estela una danta acaricia a su cría,
chasquean los saínos sus colmillos afilados
y diez niños viajan a una escuela perdida entre la selva,
las palabras son puntos azules en las lianas,
las sumas y las restas tienen exactitud de fruta.

Un bote rojo que navega con el olor rancio de la copra
pegado de la infancia,
la pobreza sentada en un pupitre.
Libro perdido en la voltea
y la esperanza graznando como un pájaro.


Fotografía en sepia

El niño flaco tiene una cuerda,
un anzuelo en la mano
y mira la cabeza de ballena en la roca.
Sin camisa, el pelo quemado por un sol incandescente.

Nada sabe de la escuela
o de una cancha mojada en plena tarde.
Ignora que escribirá un poema, este poema,
solamente ve una cabeza de ballena.

Su tristeza será un tigre derrumbado en el barranco:
una generación con la palabra rota,
un niño dislocado en plena tarde,
el amor al borde de un acantilado,
la muerte tragándose a su padre.


Su trabajo, un camión cargado de tomates,
una langosta enganchada en el cirial del Respingue,
el trasmallo repleto de medusas azules,
Gaudí sentado bajo un diluvio de ranas
en un edificio blanco.

Su alegría será un mar encrespado
en la mitad de un abrazo,
un 19 de julio con la barba crecida
en el mercado Oriental de Managua,
una hija con la palabra sostenida en los labios.

Pero el niño solamente ve la cabeza de ballena en la roca
esperando un cardumen.

©2020-2024 por Manos Ineptas.

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